
Entre la ingente cantidad de pre-crímenes que se le estan adjudicando a la Inteligencia Artificial (en adelante iA), me gustaría comentar el que hace referencia a acabar con laS páGinAs weB. Y voy a empezar a por el final:
La iA nunca podrá matar a las páginas web por la sencilla razón de que… ya llevan muertas varios años.
En parte suicidio, en parte homicidio involuntario y en parte ejecución.
Historia de un crimen
Nos tendremos que remontar bastantes años atrás, para constatar que la evolución de la WWW no ha sido siempre ha mejor, y por contra, ha estado jalonada de altibajos poco o nada relacionados con aspectos meramente técnicos y sí de concepto.
Web 1.0
La primera, la primigenia. Una amalgama de paginas con diseños casposos y chillones, alojadas en comunidades que iban y venían o sub+sub+sub dominios gratuitos. Todo metido con calzador en espacios de almacenamiento de 1 a 4 MB y empapelado de banners del hosting en cuestión.
Visitarlas resultaba toda una aventura, pues el contenido mostrado variaba en función del navegador empleado. Tampoco era algo que importara mucho, dado que todo el contenido era estático y la única interacción consistía en recargar el navegador para tratar de ver el logo, los cuatro iconos y el contador de visitas que conformaban todo su apartado «visual».
Una experiencia similar a ver una película de Jess Franco, escuchar una maketa de Kangrena o tratar de leer un fanzine fotocopiado.
Todo valía, todo molaba. Todo era creativo, todo era interesante. Todo, simplemente, era nuevo.
Web 2.0
Afortunadamente pronto se alcanzó un nuevo estadio de evolución. Aparecieron programas para diseñar webs de forma visual (WYSWYG), los primeros CMS (Content Manager System), plataformas como Youtube, Flickr, Vimeo, Wikipedia y docenas y docenas que proporcionaban contenido de forma indexada y -lo más importante- que podía ser enlazado.
Aquí ya empezamos ha notar ciertas tendencias suicidas:
- Uso y abuso de Ads y banners publicitarios.
- Una intencionalidad manifiesta por parte de muchas webs en crear comunidades cerradas. «Todo para mí, todo dentro de mí, nada fuera de mí»
- Obligatoriedad de registrarse para prácticamente todo.
- Avisos y notificaciones constantes.
- Contenido «patrocinado» en constante aumento.
- Censura y baneo ante cualquier disidencia.
Continúa un crecimiento exponencial en la cantidad, variedad y calidad de páginas web, pero acompañado de una cada vez mayor obsesión por monetizar cualquier aspecto de la navegación. Lo que incentiva el crear espacios cerrados, nula colaboración entre webs y un férreo control por parte del «webmaster».
Web 3.0
Y llegamos al estadio actual. Donde se persigue una web descentralizada y semántica. Más abierta, que permita la interacción y la creación de contenido por parte de los usuarios con una mayor seguridad y privacidad.
Y digo se persigue, porque la web ha resultado mucho más «rapida» consiguiendo finalmente escapar de las buenas intenciones iniciales:
- La mayor parte del tráfico se concentra en grandes plataformas y redes sociales cerradas.
- Le siguen comercio electrónico, iA y pornografía.
- Continúan las malas praxis publicitarias.
- Se introduce la recolección masiva de datos de usuario.
- Generalización de muros de pago.
- Mercadeo indisimulado con todo tipo de datos privados.
- Vulneraciones continúas tanto en empresas como en organismos públicos.
Autores intelectuales
Aquí encajaría muy bien la conocida frase «Entre todos la mataron y ella sola se murió».
Considero que una buena forma de resumirlo es mediante la caída al «clickbait» de webs como Xataka.
Otrora página de referencia en cuanto a tecnología en español y medio de entrada a ésta para muchas personas, ha ido derivando en sensacionalismo, altavoz publicitario y comentarios broncos. La duda puede plantearse en qué fue lo primero que cambió: si la página o los usuarios. Lo que personalmente puedo constatar, es que cada vez más, los artículos sobre temas técnicos, rigurosos y exentos de polémica perdían visibilidad e interacciones respecto a otros de cariz más sociopolítico o de mera opinión.
El motivo más plausible:
- Cuesta más leer y comprender un artículo sobre tecnología de pantallas led que otro sobre el espionaje por parte de los gobiernos.
- Opinar sobre tecnología de pantallas led, requiere algún tipo de conocimiento o dedicación para adquirlo. Opinar sobre el espionaje resulta gratuito.
- Un comentario sobre tecnología de pantallas led es básicamente técnico o de experiencia de uso. Hablar sobre el espionaje nos permite airear todo nuestro marco mental y verter bilis acumulada.
Autores materiales
Llegados a éste punto, la cuestión parecía sencilla para muchas páginas web; seguir pagando a redactores por artículos técnicos con muy poco retorno o centrarse en pagar (mucho menos) por temas genéricos que suscitaran polémica y por tanto interacciones y mucho mayor retorno económico. Obviamente acabó ganando el segundo supuesto: más por menos.
Aquí cabría abrir otro melón como el galopante déficit de atención a partir de la sobrecarga informativa en la que llevamos inmersos muchos años. Que conjuntamente con una polarización perfectamente dirigida, está afectando tanto al uso como al contenido en los medios de comunicación. Pero lo dicho, sería otro melón…
Otro aspecto relevante es el carácter finalista de las redes sociales. No tanto el que conllevan intrínsecamente como el que voluntariamente les hemos otorgado.
Escribir en Twitter, Mastodon o cualquier otra, informando que se ha publicado un artículo en una página o blog, suele empezar y morir en la misma red social. Muy pocas veces, las interacciones sociales mediante «me gusta», «retoot» o incluso comentarios, tienen reflejo en el propio artículo o dentro del medio donde se ha publicado. Y caso de tenerlo es radicalmente asimétrico. Todos hemos visto hilos en RRSS con docenas de «likes» y comentarios sobre un artículo mientras éste languidece en la web del autor. Todos hemos dado «likes» y comentado hilos en RRSS sobre un artículo que no hemos llegado a leer.
Autopsia
La enorme facilidad para crear un Blog o página web ha conllevado un aumento exponencial en su número. Ésto en sí mismo, ya supone un problema a la hora de significarse. Unido a todo lo anterior: ecosistema de RRSS, competencia audiovisual, problemas de atención, predominio del «clikbait», egocentrismo, búsqueda de la confirmación, odio a lo diferente, etcétera; acarrea algo que podría resumirse tal que:
Nunca tantos, generando tanto, recabaron tan poca atención, por parte de tantos.
Ésto no pretende ser tanto una queja o lamento -aunque se le parezca mucho, como una «reflexopinión» respecto a que el problema con las páginas web, viene de mucho antes a la irrupción de las distintas Inteligencias Artificiales.
