
Durante muchos años, sustituir el router proporcionado por la operadora por un router neutro era casi una obligación. El bajo rendimiento, la escasa cobertura WiFi y la práctica ausencia de opciones avanzadas hacían inviable cualquier red doméstica mínimamente exigente.
Hoy el escenario ha cambiado de forma notable.
Modelos actuales como los Sercomm de Vodafone, los Livebox de Orange o el Smart WiFi de Movistar ofrecen ya unas características técnicas perfectamente alineadas con la gama media de routers neutros:
- ONT integrada
- 2 o 3 antenas en 2,4 GHz y hasta 4 en 5 GHz
- Soporte WiFi 6 en muchos modelos
- Puerto USB 3.0
- 4 puertos Gigabit Ethernet
- Opciones con puertos 2,5 y hasta 10 Gbps
De hecho, en escenarios de baja carga, algunos routers de operadora ofrecen resultados sorprendentes. Por ejemplo, un Livebox FTTH 1 Gbps puede obtener mejores velocidades en WiFi 5 que routers neutros más modernos (Unifi DR7) en condiciones similares. Algo sencillamente impensable hace unos años.
Entonces, ¿por qué sigue teniendo sentido cambiar el router?
El gran problema de los routers de operadora
En un escenario doméstico estándar (un par de dispositivos cableados y una docena de conexiones WiFi) los routers de operadora cumplen perfectamente su función.
Los problemas aparecen cuando elevamos la densidad de conexiones, cobertura y, sobre todo, de prestaciones. Aquí es importante diferenciar claramente entre hardware y software.
Problemas de hardware
Aunque algunos modelos ya contemplan la creación de redes WiFi malladas (Mesh), lo habitual es que, cuando se requiere una mayor cobertura o una alta densidad de conexiones WiFi, el router empiece a mostrar limitaciones claras.
Esto, a diferencia de lo que ocurría hace años, no significa que el router de operadora sea malo; simplemente no está diseñado para ciertos escenarios.
Problemas de software
Aquí el panorama cambia de forma mucho más evidente.
Más allá de las limitaciones de hardware, la personalización restrictiva del software por parte de las operadoras limita aún más el desempeño del equipo. Dicho de otro modo, si la principal virtud de un sistema operativo es optimizar al máximo el hardware sobre el que trabaja, en este caso ocurre justo lo contrario.
Entre las limitaciones más habituales encontramos:
- Imposibilidad de crear redes malladas (Mesh) reales
- Imposibilidad o fuerte limitación del servicio DDNS
- Imposibilidad de cambiar los servidores DNS
- Ausencia de soporte para DoT o DoH
- Imposibilidad de crear clientes o servidores VPN
- Muchas limitaciones en el uso del puerto USB
- Interfaces de usuario poco cuidadas o anticuadas
Muchos routers de operadora podrían ofrecer parte de estas funcionalidades sin problemas. Sin embargo, estas se deshabilitan por decisiones de software, algunas tan discutibles como la gestión de DNS en ciertos modelos, justificada bajo el argumento de la “seguridad”.
Ventajas de los routers neutros
De forma general, las ventajas de los routers neutros se resumen en que eliminan la mayoría de las carencias presentes en los routers de operadora.
Ventajas a nivel hardware
- Mayor número de flujos y antenas WiFi
- Opciones con varios puertos multi-gigabit (2,5 y 10 Gbps)
- Puertos SFP+ para fibra óptica y módulos GPON
- Dual WAN para reparto de carga o respaldo
- Puertos USB compatibles con módems 4G como línea de respaldo
- Procesadores más potentes y mayor cantidad de memoria RAM
Ventajas a nivel software
- Posibilidad de añadir nuevos equipos para crear redes Mesh
- Opciones avanzadas de DDNS
- Configuración de DoT y DoH
- Clientes y servidores VPN
- Acceso SSH
- Filtros de contenido y control parental
- Segmentación de red mediante VLANs
- QoS configurable
- NAT y PAT avanzados
- Configuraciones WiFi de nivel profesional
- Software adicional para multimedia, seguridad o vigilancia
- Interfaces de gestión más cuidadas y accesibles
- Aplicaciones móviles para la gestión de la red
- Actualizaciones regulares del sistema operativo
- Posibilidad de instalar versiones alternativas del firmware
- Acceso a logs para diagnóstico de fallos
Conviene destacar que no cualquier router neutro ofrece todas estas funcionalidades. Los fabricantes segmentan claramente sus gamas, y las prestaciones están directamente ligadas al precio.
Mejorar el hardware de red
Este es, con diferencia, el aspecto más complejo de evaluar.
No es lo mismo dar cobertura a 50 dispositivos en una vivienda de 80 m² que hacerlo en dos plantas de 100 m² cada una. El tipo de inmueble y su distribución influyen tanto como el número de dispositivos.
Fabricantes como Asus o AVM ofrecen soluciones sencillas para ampliar cobertura WiFi, aunque pueden presentar limitaciones en entornos de alta densidad o cuando se requiere una red multigigabit.
En el extremo opuesto, soluciones como UniFi o TP-Link Omada destacan en redes de alta densidad y alto rendimiento, pero pueden resultar excesivas si únicamente se busca mejorar cobertura. Además, se trata de soluciones propietarias o semi-cerradas.
Mikrotik es una de las pocas alternativas realmente abiertas, aunque su sistema RouterOS presenta una curva de aprendizaje elevada.
Por último, no debe olvidarse que mejorar el hardware de red no implica necesariamente cambiar el router. En muchos casos, añadir switches, puntos de acceso o mejorar el cableado resulta más eficiente y económico.
Mejorar la gestión de la red
Cualquier router neutro que ronde los 100 € permite mejorar de forma notable la gestión de la red doméstica, ofreciendo soporte para VPN, DDNS, DoT, DoH, segmentación básica y acceso remoto.
Si la cobertura o la densidad no son un problema, prácticamente cualquier fabricante dispone de varios modelos que cubren estas necesidades. La elección dependerá del presupuesto y de las preferencias personales.
Conclusiones
- Si el objetivo es mejorar la gestión y la privacidad, sustituir el router de operadora es prácticamente obligatorio.
- Si se busca mejorar cobertura, densidad o rendimiento, conviene analizar el problema global antes de comprar.
- Una red doméstica bien diseñada puede situarse fácilmente en una horquilla de 300 a 400 €.
Como reflexión final basada en experiencia directa, los precios de la gama media y alta de marcas consideradas “domésticas” se han equiparado a soluciones prácticamente profesionales como UniFi u Omada. Aunque su curva de aprendizaje sea mayor, también lo son sus prestaciones, opciones de configuración y posibilidades de expansión futura.
