Edit 1759770057677

Home Lab, NAS y todo lo contrario

  • 07/10/2025

Con la intención de probar distribuciones Linux, servicios auto-hospedados y «cacharrear» en general, decidí adquirir un miniPC modesto (N150) pero ampliable (2 ranuras SIMM y 2 Nvme).

Al poco, me di cuenta que la mayoría de mis pruebas e intenciones se centraban en el almacenamiento de diferentes archivos: imágenes (que no fotos), documentos, algo de música y sobretodo películas. Y también en el «cacharreo», tanto con Docker como de VM (máquinas virtuales). Para ello y pese a las opciones de expansión del miniPC, lo más óptimo parecía abordar la adquisición de un NAS mínimamente potente. Con lo que cubrir tanto el almacenamiento como un sencillo Home Lab.

Dicho y hecho; devolví éste último y tras informarme por diversos foros, adquirí un Ugreen DXP 2800: N100 + 8 Gb DDR5 + 2 bahías 3’5 + 2 slots Nvme + Eth 2’5 Gbps + Bios abierta por 296€ sin oferta.

Mi odisea

He decidido calificarlo así porque todo lo que viene a continuación nada tiene que ver con las prestaciones del NAS de Ugreen y todo con mi mala «planificación». Por poner un poco de contexto; las prestaciones del DXP 2800 se corresponden a equipos de otras marcas cuyo precio supera los 500€, con más bahías eso si. Y si nos centramos en NAS de dos bahías, montan CPUs Celeron o Apus AMD con 1 ó 2 Gb de Ram, sin slots Nvme, puertos 1 Gbps y cajas de plástico.

Lo que tengo y necesito vs lo que deseo

Me decidí por las dos bahías a partir de comprobar que todo el material que tenía disperso por diferentes máquinas y servicios ocupaba < de 1 Tb: lo que tengo. Y tras calcular el tiempo que había tardado en acumular todo ello (mucho), proyecté tanto las bahías como la capacidad de los discos duros (2 x 4 Tb): lo que necesito.

En mi caso particular (quiero enfatizarlo de nuevo) obvie un concepto, que puede aparecer o no, cuando desplegamos por primera vez un hardware o servicio: lo que deseo.

Cuando lo deseable no casa con las necesidades

Aunque pueda parecer un oxímoron, si lo analizamos honestamente, en muchos casos nos encontraremos con situaciones donde nuestras necesidades reales, acaban colisionando con nuestros deseos.

Siguiendo con el ejemplo, después de comentar en familia que ya teníamos un NAS operativo (que nadie había demandado) y que por tanto podíamos empezar a centralizar todo tipo de ficheros; observé que en menos de dos semanas, mi escaso 1 Tb había escalado a más de 2 Tb para un espacio de almacenamiento real de 3’5 Tb (Raid 1).

Aquí se podían abrir diferentes escenarios en función de cada persona:

  1. Optimizar espacio y sólo subir al NAS lo que requiera seguridad por redundancia.
  2. Habilitar los Nvme utilizados para aplicaciones y caché como almacenamiento añadiendo otro Raid 1.
  3. Devolver los 2 x 4Tb y adquirir 2 x 8, 12 ó 16 Tb.
  4. Conectar diferentes discos externos (que ya disponíamos) mediante USB para aumentar la capacidad del NAS.
  5. Combinar varios de los puntos anteriores.
  6. Devolver el NAS y seguir como antes (realmente lo pensé).

Cuando lo deseado se impone a las necesidades

Tras evaluar lo anteriormente citado, se me plantearon tres escenarios posibles:

  • Decidir unilateralmente lo que se podía o no subir al NAS. Decidir por tanto, lo que yo consideraba importante respecto al material de otros.
  • Chafar unas expectativas generadas exclusivamente por mí y volver a dispersar el almacenamiento.
  • Patear el concepto de necesidad y abrir la puerta al de deseabilidad.

Adiós DXP 2800 hola DXP 4800

La ventaja de más bahías respecto a discos duros de mayor capacidad, siempre es un concepto subjetivo.

Si se tiene meridianamente claro el almacenamiento actual, las necesidades futuras y cómo deseamos que se gestione todo en conjunto; podemos perfectamente planificar en función de la capacidad, del número de bahías o de ambas.

Si como es mi caso, sólo queda claro el espacio que ocupamos actualmente, considero más óptimo optar por aumentar el número de bahías. Por dos motivos fundamentales:

  1. Pasar de 4 a 8 ó 12 Tb supone un gasto significativamente mayor que pasar de 2 a 4 bahías.
  2. Sin saber como pueden evolucionar las necesidades de almacenamiento tanto en el tiempo como en el tamaño, tener más bahías permite observar su desarrollo y planificar con calma la adquisición de nuevos discos.

Conclusiones

Viéndolo con la perspectiva que otorga el tiempo, el mayor error consistió en pretender abarcarlo todo de inicio.

Abordar la situación desde una dualidad: almacenamiento y Home Lab sin haber fijado previamente una primera prioridad. Porque mientras auto-hospedar y probar diferentes servicios o distribuciones se puede llevar a cabo sobre diferentes requerimientos de hardware; centralizar todos los archivos de la familia requiere tanto almacenamiento actual como posibilidad de expansión a futuro.

Si el equipo se atasca con Ubuntu, se puede instalar Lubuntu. Si 8 Gb resultan insuficientes, se amplían a 16 Gb. Y si todo falla, tienes una Raspberry por muy poco dinero.

Por contra, si la familia está habituada a manejar sus respaldos, imágenes, videos, documentos, música o películas; resulta absurdo ofrecerles un NAS donde centralizar y acceder de forma rápida y sencilla a todo ello, al mismo tiempo que se les limita de buen principio.

Afortunadamente, hoy en día es posible compatibilizarlo prácticamente todo a precios razonables. Pero es más que conveniente diseñarlo a partir de una única prioridad.

alt43
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.